Con la moda esta de Halloween no se nos ocurre otro post mejor que el del miedo. El miedo a la oscuridad, a la persona que camina detrás nuestra, el miedo a ….. ¡QUE NOOOO! Que de ese miedo hay mucho tiempo para hablar… pero ¿cuánto tiempo necesitamos para hablar de lo que nos da miedo de verdad y nadie más sabe? Llamémoslo X, da igual, pero ya podéis estar haciendo un barquito de papel con ellos y mandarlos a navegar.

Que sepáis que el apellido de esos miedos (llamados X) es inseguridad . Así que bien Don/Doña X inseguridad, queremos decirte que a partir de ahora vamos a plantarle cara a todo lo que nos impide ser nosotros mismos.
Ni Fulanito ni Fulanita nos va a hacer ver cosas que no vemos, y mucho menos Menganito va a venir a decirnos lo que tenemos que hacer. Tú mismo llevas el timón de tu vida y mejor que nadie sabes que tú brújula indica el camino correcto: el del buen rollo, el de las ganas de comerte el mundo, de tu netflix y manta, a ese de tus “hoy sol@ estoy mejor”.

Que no hay que complicarse amigos, que la dirección no está en el horizonte, que nuestra felicidad está en la planta de nuestros pies y la estamos pisando. Sí, sí, la brújula apunta al centro de tu ombligo y deberías empezar a darte cuenta. Estoy hablando de la brújula que ves con los ojos cerrados, tu patatita, tu corazoncito que lleva ahí desde que te engendraron y a veces no lo quieres ni escuchar (ni que fuera nuestra madre preguntándonos dónde hemos estado, con quién, cuánto tiempo)

3,2,1…. Nadie nos complementa, nacimos enteros para ser nosotros mismos y comernos al monstruo que duerme debajo de nuestra cama.

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